El condado de Southington en el estado de Connecticut ha lanzado una campaña cuyo cometido es la recolección y destrucción de videojuegos violentos, así como música, películas u otro material que promueva la violencia.

Para complementar este movimiento en aquel estado de la unión americana, el próximo 12 de enero, la comunidad de Southington pondrá en marcha un “Programa de acopio de videojuegos violentos”, donde se invita a la gente a llevar los títulos de cualquier consola que inciten a la violencia.

Los que decidan participar en este programa recibirán a cambio de sus juegos, un vale con un valor de $25 USD otorgado por la Cámara de Comercio de aquel estado. Todo lo que se recaude en este programa será destruido, con el propósito de que no vuelva a estar en circulación, al menos en las cercanías de este condado.

Diversos reclamos entorno a los videojuegos y a la violencia han sido expresados por diversos miembros del Congreso de Estados Unidos, luego de la matanza en el poblado de Newtown en Connecticut.

El supervisor de las escuelas de Southington, Joe Erardi, insistió que este movimiento que se está gestando en aquella población “No condena necesariamente todo el material multimedia que se está destruyendo. Nuestro mensaje es simple; Platica con tus hijos”.

Como siempre cada vez que ocurre un hecho trágico de la magnitud de Newtown, la responsable directa e indirectamente según la opinión pública es siempre la industria de los videojuegos. Sin embargo, si no hubiera ocurrido un incidente como éste, nada de esto estaría bajo el escrutinio público, y se estaría tratando otros temas en los medios de comunicación.

Tal y como dice el dicho “Después del niño ahogado, tapan el pozo”, de cualquier forma en la declaración de Erardi afirma que los padres deben de mantener una comunicación con los hijos, por lo que resulta algo bastante absurdo, querer recaudar la mayor cantidad de títulos de videojuegos posibles para destruirlos.

Ya que la oferta de diversos tipos de videojuegos siempre estará presente, por lo que es algo categóricamente absurdo, querer acaparar todos los videojuegos con contenidos violentos.

Mejor se debería promover que las familias estén conscientes de los productos que consumen sus hijos. Para situaciones como ésta se ha creado el sistema de clasificación de la ESRB, donde establece diversas categorías respecto a los videojuegos, sus contenidos, así como para el público al que están dirigidos, en el caso de los títulos con alto margen de violencia, se especifica su uso exclusivo para adultos, no menores de edad.

Tragedias como la de Newtown en Connecticut, se pudieron haber evitado si en aquel país se contará con mejores políticas públicas respecto al uso y portación de las armas de fuego, eso es lo que verdaderamente deberían de revisar y no querer desviar la atención de la sociedad hacia el uso de los videojuegos, como el principal responsable de lo ocurrido, lo cual es bastante estúpido.

Fuente: The Verge

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