Muchas veces el enemigo de tu enemigo no es siempre un gran aliado en el que se pueda confiar, mucho menos el preciado botín con el que trata de hacerse durante una persecución, ya que el paquetito puede no llevar una sorpresita muy grata al final. Por algo se dice “ el que gana al último ríe mejor”, ahora entendemos a la perfección este viejo adagio.

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